Desde que todos somos proveedores de servicios para nuestros clientes, y el cliente nº 1 es tu jefe y no sabes cuánto te va a durar, el lenguaje de las competencias es tan importante como el inglés. Hay quien se considera a sí mismo como un manojo de competencias, portafolio dicen los más finos. La dinámica de tu negocio profesional personal, aunque estés en nómina, pasa por desarrollar las competencias del manojo o ampliar el manojo, y eso para consolidar tu base de clientes actuales, si sólo tienes uno tu verás, o para ampliar la base de clientes. Es fundamental echar mano frecuente del periscopio para seguir la evolución de la demanda en el mercado, modular las tácticas a emplear y pedalear en consecuencia, o sea, con alguna dirección.
Para los que desconocíais el lenguaje de las competencias aquí va una pequeña introducción que esperamos completéis vosotros mismos o vuestros amigos porque hoy estamos vagos.
Competencias, capítulo 1: “Yo también soy algo vago, me gusta levantarme tarde, me ducho casi todas las semanas y los días que voy a trabajar soy muy organizado, muy tenaz, con una gran capacidad de trabajo y aprendo rápido”. Bueno, pues una primera traducción al lenguaje de las competencias sería: higiene, organización, tenacidad, capacidad de trabajo y capacidad de aprendizaje, y estarías más perdido que un peluquero en un patatar.
Competencias, capítulo 2: Si apuntas a directivo con responsabilidad sobre varios países europeos las competencias que te pueden demandar son (¿tú hablabas francés, no?): strategic agility, sizing up people, business acumen, problem solving, process management y action oriented. Como ves las competencias varían según el tipo de puesto.
Si te ha sabido a poco pero te ha gustado, aquí al lado encontrarás un diccionario de competencias.
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