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El baloncesto de cantera es como la vida (profesional) misma. Los entrenadores exhiben el mismo muestrario de comportamientos tóxicos que los directivos de cualquier empresa. Exhibiciones de carácter y genio: no hablan, abroncan. Supervisión asfixiante o entrenador playstation. “Sigue, pasa, bota, ahora, a Luis, más rápido, suénate los mocos, entra, atrás, atrás…”. Así todo el partido. La caza del error y… banquillo. La caza del que destaca: “no has hecho lo que te he dicho” y… banquillo también. Dedicarse a lo suyo y abandonar el equipo hasta que empiezan a pelear entre ellos. La caza del árbitro, con abandono del equipo también, o peticiones de que les agranden la portería. Inhibición ante la debacle o reacción tardía y desesperada. A veces uno piensa que el equipo estaría mejor sin entrenador. En el partido, desde luego. Si no fuera porque te entrenan tres días a la semana. ¿Tu jefe también?

No todo es tóxico. Algunos entrenadores se van al banquillo con el jugador: “vamos a hacer un análisis riesgo/oportunidad de tu última jugada”. Con un infantil. Lo juro. Y luego está Pepino, un compañero mío del colegio de Ntra. Sra. del Sentido Común que completa su sueldo de vigilante de seguridad entrenando “categorías inferiores”. Ha enviado varios equipos al campeonato de España en los 2 últimos años, lo cual es una hazaña. Pepino abronca, grita y se mete con los árbitros, pero lo hace de forma personalizada y selectiva. También felicita y suelta sarcasmos que relajan bastante el ambiente. Es famoso por su frase “prepara la siguiente jugada”. Pepino, que es un fanático de Perogrullo, se la suelta casi con cachaza a cada jugador que llegado al punto 4.1 ó 4.2, error o fallo en un intento, pierde el tiempo en comportamientos basuras del tipo lamento, autojustificación con gesto no verbal, quejarse del barro en un polideportivo cubierto, exclamación subida de tono, protesta al árbito, protesta a los compañeros, ataque desesperado al contrario seguido de falta personal “de la rabia”… El baloncesto de cantera es tan veloz que antes de que termines con tu basura te han clavado un mate o un triple, tu equipo fastidiado y tú fuera de juego, en el banquillo o descalificado. ¡Jo, con el baloncesto cantera!

Por cierto, la foto es de un crío superdotado que prepara la siguiente jugada mucho antes de que acabe la anterior. Y es que ahora vienen muuuuy preparados.